Carmen 11

Viene el jefe y aquí estoy, otra vez a correr. Tengo todo por hacer y decide aparecer ahora, justo ahora. Por Dios, soy una Guardiana del Tiempo y aun así siempre me sorprende con la peluca cambada. A ver qué pasa ahora y de que va esta visita sorpresa.

–Carmen ¿qué tal Juan Bakema?, se oye la voz del jefe desde dentro de la plataforma, aun sin entrar en la tempo-estación.

–Mi última visita me ha dejado claro que ya está listo para el cambio, responde la comandante que llega justo en ese momento y para en seco delante de la puerta. Esta segunda visita ha ido muy bien –continúa sin resoplar–, acepta que tiene límites y que hay cosas mayores que él mismo, pero no se desanima por ello.

–¡Tiene voluntad! Tal como pensé, es el candidato ideal. Sentencia el viejo almirante. Tienes que ir a ver a I’yotz, para que empiece el cambio.

–¿Ha vuelto el viejo?

–Si sales ahora podrás hablar con él en el campo de Júpiter, antes de que parta hacia su Banco.

–¿Y tener que hacerme vieja rellenando los permisos para entrar?

–Pon en marcha el plan ¡Ya!, ordena el viejo. Da media vuelta, entra en la lanzadera y desaparece.

–¿Ya te vas?, balbucea Carmen.

–Comandante, ¿quién es I’yotz? Pregunta el técnico de la lanzadera.

–Un tipo muy incómodo que lleva años retirado. Es capaz de hacer que cualquier cosa que tenga que pasar se realice con la mayor facilidad en su sector.

–¿Un banquero?

–No cualquiera, Juan, es “el” banquero. Es el jefe encargado de distribuir la riqueza. Tiene a su cargo una cantidad ingente de ministerios que controlan toda manifestación en la materia y en sus dedos la magia de hacer que las dificultades desaparezcan. Luego hablamos. Preparara todo. Tengo que irme, ya oíste al jefe. Estaré en la oficina. Avísame cuando estés listo.

No puedo tardar. Los permisos para entrar en su fortaleza son casi imposibles. Si lo veo antes de que salga y hablo con él será más fácil. O instructivo, cuanto menos ¿Cómo irá a enfocar lo de Juan y lo de su hija, Amira?

La última vez que nos vimos habíamos perdido la Atlántida y se había retirado. Ha vuelto. Eso significa solo una cosa: hay juego; ese viejo enano ha vuelto y tendrá un millón de nuevas ideas para enfocar todo de nuevo.

¡Que ganas!


¡Ha vuelto!

David Flores


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