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Un reto como metáfora

Las metáforas impregnan la vida cotidiana, no solamente en el lenguaje, sino también en el pensamiento y en la acción, según dice el filósofo Mark Johsnon. Esto significa que lo que entiendes de lo que sucede es lo que determina el comportamiento del cuerpo y viceversa, puedes utilizar el cuerpo para vivir una metáfora significativa.

En otras palabras, lo que sugiere Johnson es que “tu experiencia corporal proporciona un fondo de significado” que te permite imaginar y crear esquemas mentales de lo que haces con tu cuerpo.

La base de esta idea es que el movimiento puede extenderse a través de procesos imaginativos para dar forma a conceptos e ideas abstractas cuyo significado parte de una base corporal, pero que se crean en tu mente.

Un buen ejemplo puede ser “subir una montaña”. Existe, desde luego, un entrenamiento físico de preparación, pero existe el otro entrenamiento: el del significado de esa subida; así, cada paso, cada kilómetro andado y cada metro de desnivel subido y bajado toman sentido más allá de la actividad física denotada.

Podrías, por ejemplo, decir que subir la montaña es una metáfora de un logro diferente como, por ejemplo, aprobar un examen o que un negocio salga bien. Ya no sería entonces solo subir una montaña sino subir en la vida, ir a mejor o ir a mayores.

Esta metáfora de “subir la montaña” puede construirse muy fácilmente entendiendo los cuatro puntos incluidos en la propia palabra: R.E.T.O.

  1. Realista. Realista significa que, al comenzar, pensamos que haremos una cosa que, en el camino, verificamos si es posible o no. Una vez que nos conocemos mejor, nuestros retos son cada vez más realistas, dado que hemos estado muy cerca de nuestros límites y conocido nuestras fuerzas. No tenemos que confundir conocer nuestros límites con imposibilidad, sino con estrategia. Una frase famosa de Oliver Goldsmith (1730-1774) dice que “el que lucha y huye, vive para pelear nuevamente”; modernamente la hemos adaptado a “ vive para luchar otro día”.
  2. Entusiasmante. Entusiasmarte significa que debe hacer que mantengas tu alegría. Si tu reto empieza a pesar demasiado, empezarás a sufrir y eso no es un reto, es un castigo al mejor estilo de la inquisición de la edad media.
  3. Temporal. Debe ser temporal, no puede alargarse en el tiempo; si se alarga en el tiempo es otra cosa, pero no un reto. Puede pasar a ser un compromiso, una demostración, orgullo o simple dolor o venganza, pero no será un reto.
  4. Ordenado. Debe ser ordenado: tiene que entrar en tu vida, cambiarla y reordenarla. Un reto no es una compulsión, es meditado y consciente. Tiene un principio, un desarrollo y un final, que suele no coincidir nunca con nuestras expectativas iniciales.

 


Un reto como metáfora

David Flores

 

 

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