Se van. Bienvenidas.

Me gusta ver a las ideas como personas, es muy práctico y me ayuda a desapegarme de ellas. Cierro los ojos y simplemente están ahí, como hombres, mujeres, viejos y niños. Hablo con ellas e interactúo como si viviera una vida paralela en Second Life.  Ahí está el corazón de la segunda parte del ejercicio del lago de oro líquido –“Entre dos ciclos”–.

Como no me apego a ninguna idea, puedo adaptarme mejor a cambios como el actual –“Eso que no se ve”–, así que tiro de resiliencia: acepto, me adapto y veo a ver cómo puedo sacar provecho del cambio para no quedarme estancado.

Para explicarte la segunda parte del trabajo con el lago, necesito explicarte mis motivaciones, las ideas que creo definen las cualidades de este nuevo comienzo:

  • Liquidez: cualidad que implica que las paredes volaron, no hay paredes. Mis fronteras se han ampliado, puedo tratar de defenderme o salir a explorar.
  • Transparencia: dado que mis fronteras se han ampliado, las de otros también. Así que ¿qué quiero mostrar? ¿cuál es mi fuerte? ¿qué quiero aportar como persona? También pienso en lo contrario, enfocado de manera contraria: cuando la gente está a mi lado ¿qué les gusta a ellos de mí? ¿qué cosas aporto a los demás que les gusta?
  • Creatividad: Se que tengo que reinventar todo, para ello imagino que es lo que puedo hacer diferente. Este es, de lejos, el ejercicio más divertido de todos, porque imagino mucho, muchísimo, antes de crear un cambio efectivo.
  • Tecnología: me acerco más a ellas, aprendo. Al principio puede que no entienda, luego imitaré lo que otros ya están haciendo. Al final, hago que me sirvan, porque las nuevas tecnologías son solo una herramienta de trabajo que me permiten reinventarme.

Ahora, con estas nuevas ideas, estoy listo para la segunda parte del ejercicio de visualización. Allí estoy:

Dentro del lago de oro líquido. Alrededor veo el paisaje, blanco y paciente. Me mantengo inspirando vapor de oro.

Entonces veo a mis viejas ideas aparecer. Son personas gastadas. Las imagino como viniendo de una guerra, destrozadas, cansadas y con ganas de un relevo para tomarse un descanso.

Las nuevas, al contrario, esperan en medio del lago. Son los nuevos equipos de liquidez, transparencia, creatividad y tecnología. Reciben a las viejas y las despiden para que sigan su camino, para que vayan donde tienen que ir. Simplemente desaparecen. Luego, las nuevas toman posiciones a las orillas del lago, cada una ocupa el lugar que le corresponde. Se hacen líquidas y, a través del lago en mi cabeza y en mi cuerpo.

Cuando abro los ojos, me estiro un poco y bailo. No se me ocurriría dejar de hacerlo, porque sé que tengo que “desperezar” mi cuerpo, así lo incluyo. Luego trabajo en mejorar tres de estos cuatro puntos, para mejorar mi confianza.


Se van. Bienvenidas.

David Flores


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