Fin de año (I)

Se acaba el año y con él la década, la segunda de este milenio.

Haciendo honor a su naturaleza, esta segunda década del siglo XXI nos ha visto dividirnos en dos, polarizarnos, y hasta tener que movernos entre dos aguas. Como dijo el poeta: como la marea.

Terminamos una década que nos ha visto ser empujados a un extremo sufrimiento colectivo, a estar en constante movimiento y a sentirnos asediados algunas veces y privados en otras tantas.

Y aunque el escenario parece un poco desolador, la maravilla de la dinámica de esta década ha sido su capacidad de hacernos vivir muchos significados contrarios al mismo tiempo y nos ha traído al momento justo en el que estamos hoy.

Han sido 10 duros años en los que es posible que nos hayamos visto en la obligación de afinar en la habilidad de tener que resolver muchos conflictos, sobre todo los internos y, además, hacer lo propio con las contradicciones en las que nos hemos visto inmersos, lo que nos ha creado, o nos crea, la necesidad de un cambio.

Un cambio difícil porque ha habido muchos días en los que se ha producido –al principio del período y aún ahora– un vacío de rumbo por una falta de toma de decisiones causada por la incertidumbre sobre los caminos a seguir.

No tengo una solución para nada de esto, en ningún caso.

Nos hemos movido entre esas dos aguas.

Solo sé que ha sido una década intensa, en la que nos hemos visto expuestos a tener que aumentar nuestra sensibilidad hacia valores diferentes a los nuestros y a la inestabilidad de los estereotipos que teníamos planteados como inmutables, y creo que nos requerirá más de una década asimilar estas nuevas condiciones de vivir hasta lograr su comprensión profunda y amplia de ella.

Esas variaciones de los principios con los que nos hemos regido como personas –cada cual lo suyos– es quizás lo que Bauman tan finamente declaró hace años: vivimos en una modernidad líquida.

¡Y qué bien sonaba eso en el papel, antes!

Creo que podemos asumir que muchos estamos contentos de haber vivido esta década y que también estamos contentos de que termine.

 

(Continúa/ Fin de año II: ¿De qué color es tu verde grinch?)


Fin de año (I) ¡Adiós a la década!

David Flores

 

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