Eso que no se ve

Algunas veces veo caer la economía de alguien por cosas que no tienen nada que ver con ella, ni con su administración, ni con su gestión, ni con sus resultados y hay una teoría de por qué sucede esto: ¿y si el espacio que ves ya no es el límite? ¿y si hay un mundo más ancho, amplio, abierto, grande y extenso del que no te has dado cuenta aún?

Hay algunos que creemos lo que vemos de la economía solo es el 4% de ella y el resto no tiene nada que ver con las cuatro paredes en las se trabaja para ganar dinero. Así que cuando pensamos en crear riqueza, lo que nos preocupa no es tanto lo que se ve, sino lo otro, ese 96% actuando.

La riqueza es una idea compleja, difícil de precisar e imposible de cuantificar de antemano por lo que llamamos “el valor de las cosas”. El valor no es el precio. El oro tiene un precio, una casa tiene un precio, pero el valor que les damos, personalmente, es diferente.

Lo que llamamos conciencia de crear riqueza es el proceso de caer en la cuenta de que la riqueza consta de una parte lógica, real y medible y otra parte intangible que es el valor, y cuanto más amplia es esa conciencia, más hábiles somos creándola.

Un buen ejemplo es Starbucks, que dice querer “inspirar y nutrir el espíritu humano atendiendo persona a persona, una taza a la vez, en un barrio a la vez” y luego completa diciendo que lo quiere hacer “creando una cultura de calidez y de pertenencia en el que todo el mundo es bienvenido”. Como lees, no hablan de café y magdalenas, sino de ese 96% que va más allá de las paredes de sus locales.

Pero este ejercicio del 96% también lo puede hacer una persona sencilla, poco dada a figurar y con familia y amigos. Solo necesita un poco de imaginación:

Si una persona fuera un producto ¿qué aportaría? Quiero decir, cuando la gente está a su lado ¿qué le gusta de ella? ¿qué cosas aporta que gustan?

Ahora verás: imaginemos que podemos decir que es su sonrisa.

Entonces quiere decir que puede crear riqueza a partir de su sonrisa. Si fueran sus ocurrencias, pues lo haría a través de ellas. Si fuera su cariño, su lealtad o su cercanía, también podría porque eso es su 96%. Recuerda que la riqueza se crea en un 4% a través del trabajo objetivo, al que le añades un 96% de tu ingrediente invisible. Todo, sumado, es lo que hace que la riqueza se cree.

¿Te has dado cuenta ya de que hay alguna persona a quien le compras cosas solo porque confías en ella? Pues entiende que se ganó tu confianza con su sonrisa, su cariño, su lealtad, su cercanía o cualquier otra cualidad suya. Pero solo una de ellas fue necesaria.


Eso que no se ve

David Flores


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