El espacio colectivo

El crecimiento personal es un proceso en el que la idea de “consciencia” es vital porque sirve de mapa en el desarrollo de la espiritualidad y suelo pensar, además, que son varias y que funcionan como “cuerpos” separados que han aparecido a lo largo de nuestra historia colectiva de “seres conscientes con suerte”.

Y digo con suerte porque estar aquí, estamos, ¡pero vaya churro!

Fíjate bien, este planeta nuestro es exótico donde los haya y flota dentro de un sistema raro comandado por El Sol, que es una solitaria clase G de las que solo hay un 7% en el universo conocido, porque las “G” suelen estar tan cerca de otras supergigantes que las agobian y las hacen poco viables para la vida.

Cuatro conciencias 

Aun así, estamos aquí y como colectivo hemos desarrollado conciencias. Y además, con respecto al crecimiento personal, unas muy específicas:

  • La primera y gran conciencia conciencia-cuerpo disponible es la de saber que necesito conectar con mi yo interior para que las turbulencias del medio sean más llevaderas.
  • La segunda es darme cuenta de que construir es mejor, a la larga, que destruir, porque mejora mis posibilidades de tener donde vivir, alimentarme y crecer en bienestar.
  • La tercera es la de tratar a otros con igualdad a la vez que crezco en el reconocimiento de ideas, emociones y sentimientos, propios y ajenos.
  • La cuarta es la nueva. Me sirve para reconocer que comparto un espacio mínimo común con los demás. Mantengo mi derecho al espacio personal, pero este incluye el respeto al común y colectivo y soy responsable de mantener la integridad de ambos.

Es un proceso

Claro que, como toda nueva conciencia, al principio no la vi claramente.

Al principio me opuse y hasta me burlé de ella, pero el tiempo ha terminado por aplastar toda resistencia, toda fijación y toda defensa incongruente dentro de mí.

Y pienso que es normal, porque no todos la vemos al mismo tiempo y por eso sentí turbación, confusión y rechazo hacia ella.

Me pasó como con las otras tres: tardé en darme cuenta de que mi mundo interior que puede ayudarme a digerir los tragos amargos. Tardé en aceptar que necesito cosas reales para vivir e incluso fui lento en reconocer mis emociones y mis sentimientos. Así que puedo esperar a que termine de despertar mi conciencia del espacio colectivo.

Al fin y al cabo soy nativo de un planeta raro que gira alrededor de una estrella solitaria que no tenía más que el 7% de posibilidades de éxito cuando nació.

Parece que ese 7% es más que suficiente para lograr el éxito en el cambio.


El espacio colectivo


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