I`yotz 01

El maestro llega tranquilo. La rejilla de metal que sirve de suelo cruje a cada paso y las barandillas están más gastadas de lo que recuerda. Se detiene un momento y mira, a través de las ventanillas, las ondas de Tiempo que emanan el núcleo de materia negra del sol; una enorme cantidad de líneas entrelazadas de forma caótica en constante movimiento.

Desde allí invita a los presentes en la nave a participar en una reunión. De inmediato todos entran en meditación y sincronizan sus mentes con el mensaje del comandante con entera normalidad. Dejan sus quehaceres y cierran sus ojos. No hay movimientos bruscos ni poses rebuscadas.

En el espacio mental llamado La Cueva el pequeño maestro les espera. Al llegar aparece una neblina, una nube de color amarillo claro que ocupa todo en un momento. Respiran en cuatro tiempos: inspiran, esperan, espiran, esperan; cada tiempo tan largo como 4 latidos de corazón, para sincronizarse con su propia energía.

–Hemos empezado a emitir una nueva señal desde El Banco, empieza el maestro. Emite en la frecuencia del Proyecto Nueva Tierra. Todos rompen su ritmo respiratorio, pero el comandante continúa: esto requiere la asistencia masiva a todo aquel que lo pida, para lo que se les ha convocado en esta estación.

Se resiente una conmoción general en La Cueva. Todos saben que en el proyecto anterior la riqueza solo estaba destinada a unos pocos. La tempo-estación reacciona y replica líneas de Tiempo que hacen que todos vuelvan a la calma e I’yotz continúa:

–Desde este momento está abierto el acceso a las memorias que explican lo que ha sucedido y por qué todo ha cambiado. Es necesario aceptar que ha habido una reestructuración energética que hace que todo movimiento del cuerpo se vea limitado. No hay de que tener miedo, asegura, pero se necesita aceptación para que los cuerpos no sufran. La nueva riqueza puede ser atraída hacia el cuerpo con una respiración en cuatro tiempos y, desde allí, ser luego emanada por él. El proceso de cambio y transformación es rápido, pero requiere dejar que el cuerpo se adapte a la nueva situación.

Tan pronto como terminan sus palabras, olas de energía de color dorado empujadas por líneas de Tiempo salen del suelo y entran por los pies de cada uno. Todos respiran, sincronizando con la velocidad de su corazón otra vez, y dejan que las ondas doradas brillantes entren en sus cuerpos.

Al subir, se hace un remolino en la parte baja de sus caderas que luego llena completamente sus vientres. Da vueltas lentamente y se calma. Toma un color dorado más oscuro y terroso y sube, activa al plexo y sale por los brazos, pasando por el pecho.

Cada uno va abriendo los ojos cuando termina su ejercicio y, cuando están listos, la estación entera rompe en aplausos y lágrimas. Hay alegría por la magnitud del cambio que prevé llevar a más de 7 mil quinientos millones de almas hacia un mundo de riquezas inimaginables, algo nunca visto en este sector del universo.

El maestro I’yotz entra, al terminar, en una profunda meditación.


La llegada a El Banco

David Flores


Resumen del trabajo

Por si quieres convertir el relato en una visualización, te dejo un resumen adaptado (te toca a ti copiar y pegar):

  1. Quédate inmóvil: en una silla o en un sillón, de pie o en una cama. Cierra tus ojos. Sin movimientos bruscos ni poses rebuscadas.
  2. En tu mente entra en La Cueva, el pequeño maestro te espera.
    Aparece una neblina, una nube de color amarillo claro que ocupa todo en un momento.
  3. Respira en cuatro tiempos: inspira, retén, espira, aguanta; cada tiempo tan largo como 4 latidos de corazón, utiliza tus dedos en la carótida.
  4. Mantén la calma, ese es el objetivo. La respiración hará el resto. Mantén la respiración consciente todo el tiempo que puedas, sin perder la cuenta de tus latidos de corazón.
  5. Luego, para terminar, dejas de respirar conscientemente (sueltas los dedos) e imagina olas de energía de color dorado que salen del suelo y entran por tus pies .
  6. Suben por las piernas, hacen un remolino muy, muy suave en la parte baja de tu cadera y llena todo tu vientre. Se mueve lentamente hasta que se calma.
  7. Luego lo sacas por el plexo relajado y lo llevas a los brazos, pasando por el pecho.
  8. Has terminado.

Gracias por tu confianza.


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